Tras un periodo de tiempo en el que la versión 6 de Linux ha durado mucho tiempo, finalmente el sistema operativo ha recibido la actualización a su versión 7.0. De hecho, precisamente el cambio de número viene motivado por ese tiempo, y no tanto por la cantidad de novedades que se han incluido en la actualización.
Linux 7.0 llega con pocos cambios
La actualización 7.0 se ha centrado sobre todo en mejorar el archivos del sistema, en ajustes de rendimiento y en soporte de nuevo hardware. Uno de los cambios más destacados está relacionado con el almacenamiento, y en como el sistema informa de los errores de archivos y de los archivos del sistema. Gracias a esto, conseguiremos que el diagnóstico y la recuperación sea mucho más fluida.
Otro de los sistemas de archivos que recibe una mejora es XFS. Ahora se ha añadido una mejor monitorización para detectar problemas de forma más rápida. De hecho, es capaz de contar con soporte para reportarlos en tiempo real y trabajar con herramientas de reparación.
Un cambio interesante, especialmente ahora que la memoria está por las nubes, es la gestión de memoria. El kernel de Linux 7.0 ahora es capaz de continuar trabajando con el intercambio de memoria, lo que puede ayudar cuando hay picos de uso demasiado elevados. Además, también se han mejorado aspectos como las actualizaciones de red.
No obstante, si hay un cambio destacado y muy esperado ese es el que afecta al soporte de nuevo hardware. Sin ir más lejos, este nuevo kernel añade soporte para procesadores Nova Lake. Pero lo más destacado es el soporte gráfico para las nuevas tecnologías de AMD e Intel.
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Por tanto, podemos ver que si bien no estamos ante una gran actualización que cambie el sistema por completo, sí que hay añadidos pensados para mejorar considerablemente la calidad de vida del usuario.

